Joan Guinovart, presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España, hace unos días en El País,
Si creen que la investigación y la educación son caras, prueben con la ignorancia y la mediocridad.
Joan Guinovart, presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España, hace unos días en El País,
Si creen que la investigación y la educación son caras, prueben con la ignorancia y la mediocridad.
Cuentan que el escritor mexicano Alfonso Reyes fue sorprendido por su mujer, en la biblioteca de su casa, en situación, digamos, indecorosa, con su secretaria.
Su mujer, estupefacta, acertó a decir:
- Estoy sorprendida.
El interfecto, con gran entereza, pese a lo comprometido de la situación, apostilló:
- Estarás estupefacta; el sorprendido soy yo.
Y es que siempre hay que hablar con propiedad.
Visto en Desequilibros
¿Eres un usuario con pocos conocimientos de informática? ¿Tienes amigos informáticos a los que no consigues enfadar? ¿Sigues al pie de la letra sus instrucciones?
No te preocupes, has llegado al lugar adecuado. A continuación tienes un listado de 10 formas de cabrear un informático, por si tenías alguna duda...
Insiste en que quede bien claro que no entiendes a que se dedica un informático. ¿Que trabajo tiene un informático? ¡Si los ordenadores ya lo dan todo hecho!
Si es posible, después de que preguntarle, corrige su explicación con un Ah, ¡querrás decir diseñador gráfico!... o ¿Te dedicas sólo a «formatear windows»?.
Si tienes la oportunidad, aprovecha para preguntarle como se imprime en Word con márgenes simétricos, a doble interlineado y tamaño de papel B4.
Cuándo tengas algún problema con tu ordenador como un pantallazo azul, una ventana de error o al reiniciar, no arranque y muestre un texto sobre algún problema... ¡No lo apuntes!
El informático debería estar perfectamente capacitado (con su nivel de estudios) para saber en cuestión de segundos...
No hay nada que agrade más a un informático que una conversación similar a esta:
A los informáticos les encanta hacer presupuestos. Pídele uno que tenga todo lo último que hayas oído hablar, desde turbinas aerodeslizantes (que leíste en un foro que son mejores que los ventiladores convencionales) hasta tarjetas de memoria RAM DDR7 con disipador impermeable.
Si te pregunta si juegas, inmediatamente di que no. ¿Qué insinúa? ¿Qué no das un palo al agua? «Imprimir, MSN y poco más...»
Eso si, déjale bien claro que quieres un ordenador bueno, que sea barato pero sobre todo, que no se quede desfasado en 5 años.
Si un informático te cobra una cierta cantidad por una reparación (pongamos, nuevo disco duro e instalación) debes pensar que, como es obvio, te está estafando.
No debes pensar que cobra material, mano de obra, transporte y/o tiempo, ni comparar precios con otras tiendas, sino que con esa cantidad te puedes comprar (inserte aquí varias cosas), y que se ha quedado con tu dinero, haciendo algún «apaño de informático» para que no te falle de momento.
Si te preguntan desde cuándo te ocurre un determinado error o que fue lo último que hiciste antes de que apareciera, puedes elegir cualquiera de estas respuestas:
Si después de varias horas, el informático no da con el problema, coméntale que aunque no crees que sea eso, puede que estás piezas que te sobraron el otro día cuando limpiabas el polvo por dentro tenga algo que ver.
Si llamas a un informático para reparar algún problema, y (cosa rara) lo consigue, exigir un tiempo razonable como garantía (por si no se ha solucionado realmente) no es mala idea.
¿Quién dice que dentro de cierto tiempo no volverá a ocurrir lo mismo? Significaría que no se solucionó bien...
Así pues, llama al informático para exigirle que te solucione ese error que te ha vuelto a pasar después de 27 meses.
Existen ciertas frases para hacer reaccionar a un informático y comprender que puede hacer favores gratuitos sin ningún reparo:
Además, siempre puedes pedirle que intente arreglarte la lavadora, la instalación eléctrica de la cocina o programar la TV... ¡Es informático! ¡Tiene que saber de eso!
Es muy importante pedir consejo a un informático para ganarte su confianza. Luego, da igual hacerle caso o no. ¿Defragmentar el disco duro? ¿No abrir fotos que me manden por MSN? ¿Instalar actualizaciones?
Un informático no debe ser consciente de lo que se tarda en hacer cada una de esas cosas... ¡Y lo que cuesta!
¿Antivirus necesario? ¡Instalar antivirus es para débiles! Si viera lo rápido que va todo desde que lo desinstalas... Seguro que se lo pensaba mejor.
El informático siempre dice que no entre en las páginas que dicen quién me tiene en no admitir o en las que dicen que se puede ver los historiales de otros contactos.
Está claro que lo dice para no descubrir a quién ha puesto en no admitir o de quién ha hablado mal a nuestras espaldas.
También menciona que no hay que creerse, ni reenviar los mensajes en cadena o flowerpoints de gatitos. Por si acaso, reenvíalos. No sea que el muñeco del MSN se vuelva azul y cierren hotmail.
CAPÍTULO VII
“DE CÓMO LAS LENGUAS, LEJOS DE SERVIR PARA ENTENDERSE, PROVOCAN SITUACIONES TAN SURREALISTAS COMO QUE CHAVES NECESITE SIETE INTÉRPRETES PARA HACERSE ENTENDER EN EL SENADO, PESE A QUE TODOS HABLAN CASTELLANO”
Sentáronse a descansar don Quijote y su escudero cuando, tras de sí, oyeron confusas voces que provenían del interior de un enorme palacio.
-Escucha con atención, Sancho, pues hoy podemos meter las manos hasta los codos en esto que se llaman aventuras.
-Tenga cuidado mi señor, pues yo sólo oigo frases en lenguas distintas.
-A eso me refiero, pues leí yo algo parecido sobre un castigo divino en una torre llamada Babel.
Y así, caballero y escudero, adentráronse en el Senado, donde la mayoría de los presentes yacía leyendo periódicos o disfrutando siestas. Fue que se acomodaron en alguno de los asientos vacíos -que eran los más- y quedáronse a la espera.
“No estamos de acuerdo con las condiciones… (castellano) Non estamos de acordo coas condicións (gallego)… Kondizioekin ez bat gatoz… (euskera) No estem d’acord amb les condicions… (catalán) No estem d’acord amb les condicions… (valenciano)”
-Mira atento, Sancho, que no he de salir de aquí sin librarme de aquellos siete encantadores, que con sus voces están hurtando la razón a los presentes.
-Peor será esto que los molinos de viento -dijo Sancho-, mire bien lo que hace no vaya a ser el diablo quien lo engañe.
-No tengas pena, amigo; que yo te sacaré de los caldeos.
Y en diciendo esto, con la lanza en el ristre, arremetió contra los siete encantadores, golpeando costados y quebrando huesos, alguno incluso propio.
-¡Pare, pare, caballero! -gritaba un ceutí de apodo Chaves.
-No tema, noble, que ya he acabado con los que enturbiaban vuestros diálogos.
-Pare, que aquí ha habido confusión segura, pues los encantadores que vos atacáis sólo son traductores contratados.
-¡¿Contratados dice?! -respondió don Quijote.
-Sí, y bien pagados por cierto: 6.500 reales por 3 horas fue la última factura.
-¿Pero no conocen aquí todos una lengua común con la que entenderse?
-Sí, pero le confesaré que prefieren no usarla.
Fue entonces que un don Quijote turbado sacó la espada en alto y vociferó las siguientes palabras:
-Ha de saber vuestra merced, que en ninguna de mis fazañas, y han sido miles, he visto tal grado de majadería como el que aquí hallo.
”He recorrido tierras de gentes tan pobres que, con esos mesmos 6500 reales, podrían vivir varios meses. Gentes que, aun hablando también otras lenguas, tienen las entendederas suficientes para saber que ante varios presentes es de pura educación hablar aquello que todos entiendan. Lo contrario es cabezonería y borriquismo, de lo que veo ustedes van servidos.
Enfundábase ya nuestro caballero la espada cuando se volvió hacia el ceutí para facerle una última pregunta:
-Y estas gentes, cuando salen del Senado y se van a cualquier taberna a deleitarse con unas buenas migas o a tomar unos sabrosos vinos, ¿cómo se comunican con el tabernero?
-En castellano, vuestra merced -respondió el ceutí.
-¡Válame Dios! -exclamó don Quijote- Vámonos Sancho, que prefiero lidiar con gigantes aunque sean molinos, que con hombres que parecen tocinos.
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P.D.: El autor les pide disculpas, pues el de hoy ha sido un relato más largo de lo habitual.
Es de esperar que ninguno de ustedes confunda churras con merinas, ni vean fantasmas donde no los hay. Con este artículo el autor sólo ha pretendido ofrecer un pequeño homenaje a Cervantes y a una lengua que, a veces, como en esta ocasión de los siete intérpretes, aun favoreciendo y facilitando la comunicación entre las personas, se desprecia sin razón alguna.
Es algo que aquí nos gusta mucho. Decir las cosas sin decirlas, o no decir las cosas diciéndolas. Lo mismo es una cosa que la otra. El caso es decir una cantidad ingente de barbaridades y quedarnos tranquilos, sin que parezca que somos unos grandes hijos de la gran puta sin ni siquiera un mínimo de humanidad. Empatía me dijeron una vez que es lo que falta para que esta sociedad funcione. Mentira. Es algo peor, sabemos ponernos en el lugar de los demás, sabemos sentir lo que el puede estar sintiendo, pero lo que pasa es que nos da exactamente igual, y eso si que no tiene perdón.
Ya no voy a hablar de las “leyendas urbanas” de que si los inmigrantes no se que, porque no se cuantos, porque van primero, porque tienen ayudas mágicas. No merece la pena. Creo que me voy a quedar mejor con lo que todos sabemos. No tenemos miedo u odio a los inmigrantes por que sean diferentes o porque la barrera cultural sea infranqueable, tenemos miedo y odio a la pobreza. Vale, también tenemos miedo a lo diferente. Pero lo que tenemos es miedo a la pobreza. Igual sería demagógico decir que a aceptamos a los inmigrantes ricos y nos dan asco los inmigrantes pobres, pero lo voy a decir. He visto a personas convencidamente racistas idolatrar a gente de otros países y otras culturas, y eso lo vemos todos los días. Cuando el inmigrante tiene dinero/poder/fama, ya no es inmigrante. Por lo que no somos racistas, somos gilipollas.
Miedo a lo diferente quizás si. No lo digo yo. Lo dicen Punset aqui. Y yo en realidad así lo creo, y si en realidad esta en el subconsciente, se me despejan las dudas. Tenemos miedo a lo diferente. A cualquier cambio, por pequeño que sea. Y las diferencias no siempre son pequeñas. Aspecto diferente, cultura diferente, idioma diferente. Mal asunto. Pero más allá del miedo a lo diferente, de lo que nos diga el subconsciente, de los prejuicios heredados, y de todas estas cosas contra las que tenemos que luchar en momentos así, hay que pensar que son personas. Y por muy típico que suene, muy progre, o como quieran llamarlo los reaccionarios, esto es verdad. Y por más típico que suene, el haber nacido aquí o allá, o en el otro lado, no cambia nada, por mucho que nos empeñemos en que esto es nuestro, y esto lo hemos construido nosotros, no cambia nada.
He podido escuchar tantas barbaridades que no se si pensar que es irracionalidad, o es que de verdad la gente es mala, subconsciente y conscientemente. Y lo peor es en tiempos de crisis. Cuando la gente ve peligrar su trabajo, y su bienestar, ahí las palabras y los hechos sobran, y cada uno se cubre como puede. Y al primer que se culpa es al inmigrante. Sin pensar nada más. Ellos trabajan más barato, y me quitan mi puesto de trabajo. Así de simples somos.
“Ya no estoy a favor de los inmigrante” Leo aquí. ¿Antes estabas y ahora no? Entiendo. Cuando todo va bien, me da igual, pero cuando a mi me va mal, al primero que le echo la culpa, es al más débil. Entiendo.
“Quiero que por una puta vez, el gobierno me brinde a mi las mismas posibilidades que le brinda a un tipo que se dice llamar marginado” Si. Definitivamente lo que falta es perspectiva.
No es la primera vez que oigo, ni oiré, ni oiréis, ni leeremos, que cuando un cayuco o patera viene nuestras costas, no deberíamos prestarle ayuda, o como mucho, prestársela y a tomar por culo a su país. Tampoco nos sorprenderemos cuando digan que no hay que darle papeles a nadie, ni cuando alguien suelte que todo el que no tenga papeles, fuera. Y lo que pasa es que lo que voy a decir me parece que ni siquiera hay que decirlo, esta ahí, se ve, me parece tan de sentido común que me da reparo hasta escribirlo. No es ya que una parte de nuestros impuestos vayan a ayudas para “los inmigrantes”, no es ya que “nos quiten” el trabajo, tampoco es que miles de españoles han sido emigrantes, y de mejor o peor manera, han sido acogido y han podido tirar adelante, eso da igual. Lo que aquí importa que solo pensamos en nosotros mismos, en nuestras tonterías, y queremos echarlos porque esto es nuestro. Porque me parece ridículo no pensar que no están aquí por gusto. Me parece ridículo que no pensemos que venir fue el último recurso. Me parece ridículo no pensar que nadie quiere dejar su tierra, su vida, y llegar a un sitio desconocido y totalmente extraño con absolutamente nada. Me parece ridículo no pensar que han sufrido allí, se han jugado la vida en un viaje en muchas ocasiones sin final, y que seguramente, van a sufrir aquí. Pero eso da igual, se nos cuelan y nos quitan el trabajo. Pero es igual, el guiri que viene a dejarse un pastizal en tapas, ese no nos molesta. Y es igual de inmigrante.
También nos gusta mucho decir eso de son los que más delitos cometen. Siempre creí que cuando las cosas van mal, surge la irracionalidad y la desesperación. Siempre pensé que la pobreza podía generar violencia, pero parece que no es así. Vuelvo a nombrar a Punset ¿La pobreza justifica actos violentos? Para corregirme a mismo. “Las hermanitas de la caridad eran muy pobres y nunca se caracterizaron por dosis estentóreas de violencia. Sectores de la mafia rusa superan con creces los niveles de renta promedio y han dado muestras de comportamientos delictivos sin precedentes.” “Es más fácil buscar un único culpable a tanto desvarío, como la pobreza o el cambio climático.”
Suponiendo que sea verdad, que puede que lo sea, no lo se, ni me importa, solo diré que los delitos los cometen las personas, no las nacionalidades.
Solo quiero que la gente no me diga que ellos lo tienen todo hecho, tienen todas las ayudas y todo solucionado.
No sé. No me gusta lo que leo, ni lo que oigo. Las cosas no son así. Y esto no tiene pintas de cambiar.
Y no sé. No sé si seguir escribiendo y seguir cabreándome, o parar ya, porque ya he dicho suficiente.
Y sí, eres racista.
MUY BIEN DICHO EN PERDIDO EN EL DESIERTO