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lunes, noviembre 24, 2008

Nuevos modelos de explotación humana

Granjeros en la realidad paralela

Apostado entre las ruinas de un viejo castillo, Li Qiwen pasa la noche matando monjes guerreros en los mundos de Azeroth. Uno tras otro, los cuerpos sin vida van arrojando al aire monedas y armas secretas que Li recopila cuidadosamente en su saco de pertenencias.

Li pasa doce horas al día, siete días a la semana, frente a la pantalla de un ordenador en un pequeño tugurio de Nanjing, en China. En cuanto termina su jornada, otro compañero se sienta en su silla, toma el control de su personaje y sigue matando monjes en el mundo virtual de World of Warcraft.

“A mis colegas y a mí”, explica otro jugador a The New York Times, “nos pagan por matar monstruos”. El negocio, conocido como “Gold farming” (cultivo de oro), emplea a unas 400.000 personas en todo el mundo y, según un estudio de la Universidad de Manchester, genera alrededor de 340 millones de euros de beneficios cada año.

Por cada cien monedas que arrebata a sus enemigos, Li recibe alrededor de 10 yuanes, una cantidad que apenas le da para sobrevivir. Su jefe, en cambio, obtendrá tres veces más dinero después de venderle las armas y monedas a algún jugador estadounidense o europeo que no tiene tiempo para conseguirlos por sí mismo en el juego.

A veces, mientras avanzan por extraños bosques en busca de criaturas a las que asaltar, el ataque de un monstruo aparentemente inferior provoca una conmoción inesperada. De pronto, sobre la pantalla aparece un mensaje que informa al granjero de los daños y de que debe recomenzar la partida. ¿Qué ha ocurrido? Un tercer jugador le ha atacado a traición.

El motivo está en el odio que muchos usuarios tienen a estos granjeros chinos, ya que consideran su forma de vida como una perversión del juego. En muchos foros es habitual los mensajes del tipo “Los granjeros chinos deben morir” y se organizan partidas de jugadores que acuden a las zonas frecuentadas por cultivadores para realizar una cacería.

Esta muerte virtual supone para muchos de estos granjeros un auténtico contratiempo, dado que la tarea de resucitar puede llevarles hasta diez minutos cada vez, y el patrón suele ponerlos en la calle cuando empiezan a fallar los resultados.

El conflicto ha llegado a tal extremo, que la discriminación empieza a estar organizada y muchos grupos de WOW realizan pruebas escritas para comprobar si los jugadores aspirantes son chinos y así negarles la entrada.

Nuevos modelos de explotación humana

Pero World of Warcraft no es el único juego masivo online (MMO) que genera este tipo de mercados. La posibilidad de adquirir armaduras, armas o pócimas secretas se repite a través de la red en todo tipo de juegos por más que los administradores traten de evitarlo. Y la economía virtual se extiende a otros ámbitos, como en el caso de la India, donde algunas empresas han comenzado a contratar a empleados para que resuelvan captchas las 24 horas del día con el fin de burlar los filtros contra el bombardeo de basura.

En realidad, se trata de la primera vez que un negocio virtual, con dinero de mentira, adquiere un valor tangible en el mundo real. Por eso el gobierno de China, que hasta ahora miraba para otro lado, acaba de anunciar que cobrará un impuesto del 20%- sobre estas transacciones, convirtiéndose en el primer gobierno del mundo que cobra un tributo por este tipo de actividad virtual.

Lamentablemente, la realidad paralela ha heredado algunos feos vicios como la vieja jerarquía del mundo real: los jugadores vietnamitas trabajan para los jugadores chinos y los jugadores chinos trabajan para los jugadores occidentales. Una rueda en la que los actores con menos recursos hacen el trabajo sucio de los acomodados a cambio de unas cuantas monedas de verdad.

Y el intercambio no se queda en armas y amuletos. Algunas avispados comerciantes viven incluso de suplantar al propio jugador y de cobrarle por vivir su vida virtual. Así, los negocios dedicados al denominado “Power leveling” (algo así como “aumento de nivel”) piden a los usuarios sus contraseñas y, a cambio de unos 300 dólares, se hacen cargo de su personaje hasta dejarlo en niveles que requerirían meses de juego.

Según cuenta The New York Times, Min Qinghai, otro de los jugadores atrapados en esta extraña espiral, ha muerto tantas veces en el juego que ni siquiera las puede recordar. Su vida se limita a un ir y venir por escenarios fantasmagóricos donde se enfrenta con monjes y monstruos a los que debe arrebatar el oro que otros gastarán. Después de dos años de partidas interminables, apenas ha salido de su barracón para algo que no sea tomar una comida rápida. Él, como otros de sus compañeros de juego, no tiene muchos sitios a dónde ir ni otra cosa en la que pensar. Al terminar la dura jornada de trabajo, muchos de estos jugadores se marchan a otros locales donde pasan el resto del día jugando nuevas partidas de WoW, perdidos y ensimismados en las lejanas llanuras de Azeroth de las que nunca conseguirán salir.

Lectura imprescindible: The Life of the Chinese Gold Farmer, Julian Dibbel (The New York Times)


Visto en Libro de Notas

sábado, abril 19, 2008

Un baño al filo del abismo


Por increíble que parezca, el tipo de la foto no ha recortado su silueta con el Photoshop y se ha colocado sobre un fondo falso. En realidad, se encuentra en el filo exacto de las cataratas Victoria, en Zimbabwe, asomado a una caída de agua más de cien metros del altura.

El lugar, conocido por los lugareños como Devil’s pool (la piscina del diablo), es frecuentado por intrépidos turistas dispuestos a superar el vértigo con tal de conseguir una buena foto.Esta piscina natural está situada cerca de la isla de Livingstone, justo encima de las cataratas Victoria, y debido al caudal del río, solo es posible bañarse en ella entre los meses de septiembre y diciembre.


Aunque algunas personas que han visitado el lugar aseguran que es completamente seguro, lo cierto es que hay echarle valor para bañarse en esta piscina sin ser presa de un ataque de pánico. Eso sí, una vez superado el miedo, la vista es sencillamente demencial.

En las fotografías que los turistas cuelgan en Flickr, es posible ver familias enteras y grupos de amigos tomando un baño tranquilo junto al abismo, riendo y posando con absoluta naturalidad. A pesar de todo, las instantáneas siguen provocando una fuerte sensación de irrealidad.

Igual que me ha sucedido a mí, es posible que muchos hayan sospechado del viejo truco de la perspectiva, creyendo que en realidad la caída no es la que aparece en las fotografías. Como veréis a continuación, otro usuario de Flickr tomó las instantáneas desde el lado contrario, señalando el lugar exacto donde, según sus palabras, se bañan estos "maníacos".


A pesar de lo idílico de las imágenes, las agencias de viajes advierten de que se trata de una actividad muy peligrosa y recuerdan que el acceso al lugar sin los permisos adecuados está prohibido.


Recordad que podéis ver más asombros en Batisfera

viernes, abril 11, 2008

Primer jueves de Feria sin PUERTA


Por MANOLO JIMÉNEZ, entrenador del Sevilla

No resulta fácil encontrar las palabras adecuadas cuando se trata de recordar la figura del gran Antonio Puerta. Es un futbolista, una persona, por la que siento una especial predilección. Se cumple el primer Jueves de Feria sin él, se cumple el segundo aniversario del Jueves de Feria que cambió la historia del Sevilla y el destino de Puerta. Hablamos de un jugador que iba a ver de pequeño al Sevilla de sus amores, que puso más ahínco que cualquier otro por convertirse en futbolista de primer nivel y Dios sabe que no lo digo porque haya fallecido. Aquel gol le sirvió de trampolín. Con aquel gol se le reconoció como deportista y futbolista de elite.

Su arrolladora personalidad
Era el alma y el espíritu del vestuario. Sin Antonio, el Sevilla Atlético ya no era el Sevilla Atlético. En muy poco tiempo se ganó el respeto y el cariño de todos sus compañeros en el primer equipo. Humanamente es el futbolista más importante que yo he tenido en un vestuario, sin ninguna duda. Cuando le llamó Aragonés para la selección nos llevamos todos una alegría inmensa. Era un premio a la constancia y al buen hacer. Era un hombre al ciento por ciento.

El tanto al Schalke
Aquel gol puede parecer que tuvo una pequeña dosis de fortuna. Fue un tiro con mucha intención, pero bien podía haber ido al palo o fuera por milímetros. Sin embargo, la realidad era que en los entrenamientos nos tenía muy acostumbrados a este tipo de disparos. Practicábamos esos remates en las sesiones de trabajo y lo hacía muy bien. Tenía una gran capacidad de golpeo y lo entrenábamos todo. El bote pronto lo había ensayado muchos días. Esto sólo es una muestra de que todo lo que ha conseguido Puerta ha sido fruto del tesón y el trabajo constante. Nunca se cansaba. Si le decíamos que tenía que mejorar el juego aéreo, se machacaba hasta conseguirlo. Aquel gol fue una gran alegría para mí, que le estaba viendo desde la grada. Me alegré por él, por todo lo que había trabajado.

Aquella rotura de menisco
La primera vez que Antonio Puerta jugó conmigo tenía 16 años y en el primer partido se rompió el menisco. Acabó el partido hundido, llorando... Le dije que estuviera tranquilo, que era muy buen futbolista y que tendría otra oportunidad. Su capacidad era tremenda. Nunca se sabe si hoy en día sería el lateral de la selección española, pero su ímpetu era impresionante. Recuerdo una anécdota que pasó un verano. Le quería el Xerez en Segunda A. Él apenas tenía 17 años y pensaba que debía irse. Decía que no veía claro seguir un año más en el filial. Le comenté que estaba convencido de que iba a jugar en el Sevilla, que era muy aprovechable y lo había hablado incluso con Joaquín Caparrós. Podía jugar en el lateral, en el extremo o en el medio tirado hacia dentro. Tenía una gran pegada.

Capitán sin brazalete
Desgraciadamente ha sido muy poco lo que hemos podido disfrutar de Puerta, pero muy intenso. Su salida, demasiado joven, le convierte en un mito. Las personas que le queremos le echamos mucho de menos. Él era uno de mis hombres de confianza en el Sevilla Atlético y me encantaría poder tenerle hoy a mi lado. Tras las derrotas llegaba hundido al vestuario, con las medias caídas y ese andar tan característico. Pero en cuanto veía a sus compañeros era el primero que levantaba el ánimo. Lo hacía en el momento justo. Por las mañanas, cuando llegaba al vestuario antes de entrenar, era un fiesta. Animaba el cotarro en la caseta.

Como hombre de equipo era único. Nunca te pedía explicaciones, aceptaba los razonamientos, incluso cuando apareció Capel y hubo que meterle más por el medio lo aceptaba. Era muy polivalente. Siempre lo admitía por el bien el grupo, pensando en el vestuario. Tenía alma de capitán, era un capitán sin brazalete.

Todavía hoy me cuesta hablar de Antonio Puerta sin utilizar el presente. Pido disculpas si alguno se me ha escapado.

viernes, abril 04, 2008

Aprender a disfrutar de la vida


El sabio no necesita afirmar el Tao; está demasiado ocupado disfrutando de Él!


Un libro muy muy recomendable! Si me hizo pensar a mí... ¿que no hará con alguien normal?

viernes, junio 15, 2007

Joder , que paseo!

"La vida no debería ser un viaje hacía la tumba con la intención de llegar con buena salud y un cuerpo atractivo y bien cuidado; sino más bien deslizarse en ella, con chocolate en una mano, vino en la otra, el cuerpo hecho polvo, totalmente desgastado, y gritando... !JODER, Q PASEO!"